Madrid, 24 de septiembre de 2026
Desde esta noche, y hasta el próximo 04 de octubre, el Ballet Español de la Comunidad de Madrid, estará ocupando la Sala Roja de los Teatros del Canal con su ambiciosa producción Nascencia, que ha sido creada por Mónica Fernández, actual directora artística de esta joven agrupación madrileña, centrada en la preservación y difusión de todas vertientes de la danza española.
Nascencia parece la gran apuesta de Mónica Fernández por la estabilidad de ese barco tambaleante que ha sido el Ballet Español de la Comunidad de Madrid desde que inició andadura con mal pie, en 2024. Se trata de una pieza ambiciosa, de gran potencia visual, que transcurre en una caja blanca que se transforma con las proyecciones y que, sobre todo, permite el lucimiento de los 20 bailarines del elenco, que afrontan en una única velada el reto de transitar por todas las expresiones de la danza española. La coreografía es suya, con dos piezas incrustadas que le ha cedido Rubén Olmo, director del Ballet Nacional de España (BNE).
Fernández, que viene con el aval de más de 20 años trabajando para la compañía de Antonio Canales, asumió la compleja tarea de recoger los pedazos y levantar de nuevo una compañía que fue creada por iniciativa de la Comunidad de Madrid y se había caído casi al nacer. Dos meses duró en el cargo su primer director artístico, Jesús Carmona, que se marchó sin dar muchas explicaciones.
Se encargó de la dirección entonces, su junta, en la que estaba Mónica Fernández, Gala Vivancos y Antonio Castillo Algarra, un personaje –nunca mejor dicho- que en la práctica ejercía el mando en el ballet e iba a trascender por una trama política que lo señalaba como un poder en la sombra con tentáculos en la Consejería de Educación de la Comunidad, donde había colocado a sus súbditos, los célebre pocholos, que no eran más que sus alumnos de teatro jugando a políticos.
Todo se derrumbó, incluido Algarra. Y entonces, ya en solitario, Mónica Fernández asumió la dirección artística. Y poco a poco, con una actividad frenética, ha ido encarrilando a la compañía. Y así sigue, porque hoy estrena Nascencia y ya están ensayando Cibeles, una coreografía de Miguel Ángel Corbacho, que los traerá de nuevo a Teatros del Canal durante las navidades.
Entre medias, el próximo día 29, en la Sala Negra, también en Canal, estrena el primer capítulo de Las Creaciones Elenco, un proyecto para impulsar el talento coreográfico de bailarines del ballet. Habrá tres estrenos: Viceversa, de José Molina, 40kHz, de Lucía Ramírez y Raffaele Di Noia, yDanza para las flores, de Borja Cortés.
Diplomáticamente, Mónica Fernández evita y evade hablar del complicado pasado de la compañía y de forma entusiasta se extiende en el presente (Nascencia esta noche) y los planes de futuro.

Uno lee en la sinopsis de Nascencia que es una obra que va de la herida a la reconstrucción, y no puede dejar de pensar en la historia misma de esta compañía…
No lo he querido llevar por ahí. Si quieres ir por ese camino, es verdad que venimos de temporadas muy duras. Pero ahora empezamos nueva temporada y renacemos con Nascencia. La pieza va sobre la reconstrucción del ser humano, de caerte y volverte a levantar, de lo que utilizas para volver a resurgir.
¿Qué línea quiere llevar con esta compañía?
No quiero que tenga un nombre propio al frente sino que los bailarines mismos sean los protagonistas. No tenemos categorías y todos somos cuerpo de baile. Es bueno, porque de esta forma los bailarines luchan para conseguir un solista o un primer bailarín en cada creación. Es un formato que me gusta porque así todo el elenco permanece alerta y nunca se acomoda
¿Y en cuanto a los estilos
La insignia de la compañía es la danza española, y siempre tuvo esa idea de preservar todos los estilos, algo que voy a seguir manteniendo. En Nascencia se podrá ver, vamos del folclore al flamenco más puro pero no es la regla. En otras creaciones, depende. Haremos piezas solo de flamenco o danza estilizada. Se podrán ver las disciplinas siempre desde la raíz, pero llevándolas al momento más actual que vive la danza. Quiero dar cabida a nuevos coreógrafos y también a consagrados. Creo que cuando los bailarines trabajan con muchos creadores es cuando crecen.
¿Y su participación como coreógrafa?
Soy coreógrafa en Nascencia. Me interesa mucho la individualidad de cada bailarín. Funcionan como grupo pero cada uno de ellos tiene mucha personalidad y me interesa trabajar con cada uno de ellos e ir sacándole lo mejor que tienen. En lo personal, me encanta el flamenco porque es mi espacialidad y también contar historias desde allí, pero trabajar el argumento es lo más difícil.
¿Qué cree usted que puede aportar esta compañía al paisaje de la danza española?
Lo primero, puestos de trabajo, porque hay muy pocas compañías grandes en este país. Son muy jóvenes, así que yo creo que pueden aportar mucha frescura y también resiliencia, porque la vida del bailarín es mucho sufrir, sufrir y sufrir, y volverte a levantar. De eso hablamos en Nascencia. Los chicos tienen muchas ganas, tienen mucho talento y sobre todo, mucha ilusión.





