Pere Seda, ayer en Manresa

La dansa d’arrel y el postureo

Manresa, 16 de octubre de 2026

El trabajo del creador y bailarín catalán Pere Seda (Barcelona, 1993), que fundó L’Esbor, en 2022, es ejemplar de la danza que promueve y apoya Jordi Fosas desde la Fira Mediterrània de Manresa, que arrancó ayer su vigésimo novena edición. La resignificación de las danzas populares y tradicionales desde los códigos de la danza contemporánea, incluso experimental, es un terreno de enorme fertilidad que sigue poco explorado, aunque cada vez más. Es ya una tendencia creciente, que ha traído a primer plano las danzas de raíz (dansa d’arrel) que circulan ahora con fluidez por los circuitos de las vanguardias, donde han ido ganando adeptos.

La vinculación de Seda con Manresa no es nueva. Aquí se presentó y ovacionó su obra más significativa Folk as queer, que exploraba lo inexplorado: conexiones entre homosexualidad, identidad y tradición, desde un discurso emanado de un creador que desde los tres años hizo danza de ráiz en Esbart Maragall y terminó nutriéndose de contemporaneidad en el Institut del Teatre.

CATALANWASHING, un nuevo unipersonal, lo trajo de vuelta ayer a La Fira Mediterrània de Manresa y resulta del todo curioso que desde esta misma plataforma lance una advertencia sobre los peligros de la dansa d’arrel como una moda de postureo, un lavado de cara como alude desde el título. La desconexión con lo popular y con la esencia social de lo que en realidad da significado a estas danzas puede ser contraproducente parece venir a decirnos.

Y lo ilustra desde lo que mejor sabe hacer, con el rigor y la perfección de la ejecución en un contexto performativo. En un resumen rápido, podría decirse que la pieza describe el ritual de vestirse con el traje popular a la manera devocional del torero. Se inicia todo desde prácticamente la desnudez y va avanzando desde los calcetines hasta ponerse la capa y quedar listo para la danza. Cercana a lo experimental, la performance, a ratos con humor, susurra entre líneas ‘cuidado con lo que haces’ cuando te pones este traje. En un momento cumbre, su imagen a contraluz asemeja un superhéroe de Marvel. La ironía como vehículo para evidenciar que no todo (y no todos) vale.