Madrid, 22 de octubre de 2026
Es una y son muchas. Quizá sean todas. Y coinciden en que, por separado o a un tiempo, son putas, madres y locas. Lo significativo es que todas conviven en un mismo cuerpo, el de la bailaora y creadora almeriense Mariana Collado que esta noche estrena en el marco del Festival Escena Contemporánea de Córdoba, su unipersonal Puta, madre y loca, en la Sala Orive cordobesa.
“Se trata de mi primera propuesta en solitario de larga duración”, nos explica esta creadora que lleva años colaborando con Carlos Chamorro en la compañía Malucos Danza y ha estrenado varios espectáculos a cuatro manos con Lucio Baglivo, además de numerosas colaboraciones en propuestas de otros. Y aunque es una pieza totalmente nueva, empezó a gestarse cuando era niña en Almería y desde la inocencia miraba a las prostitutas de su pueblo preguntándose qué lleva a una mujer a vender su cuerpo.
“De investigación llevo año y medio”, puntualiza “y me he centrado en el cuerpo de la mujer como negocio, como víctima y como poder. Al iniciar la búsqueda desde allí empezaron a aparecer un montón de mujeres que me llevaron a preguntarme cuánto estaríamos dispuestas a sacrificar para conseguir lo que deseamos y necesitamos”. Muchas de estas mujeres son de ficción y van desde la empoderada Sofía Loren, de Matrimonio a la italiana, hasta la aparentemente feliz e inocente Mary Poppins que, después de todo, no es más que una niñera servil. Hasta las muñecas recortables cayeron en los apuntes de su investigación. “Me encantaban, me parecían increíbles, las vestías de lo que quisieras… podían ser policías o azafatas, pero en el fondo había un negocio con la venta de cuadernillos y ellas quedaban expensas a ser lo que quisiera otro”.
De reflexiones como esas está hecha Puta, madre y loca. “Cuando ya empiezo a abrir puertas a partir de esa Sofía Loren se me empiezan a aparecer mujeres importantes en la ficción o las que han estado en mi vida. Fue como abrir la caja de Pandora y todas empezaron a resurgir, incluida Mary Poppins, que es una mujer increíble con ese bolso en el que entra y sale todo lo imaginable, pero que no deja de ser la cuidadora de niños. Es poderosa pero al mismo tiempo es una víctima, no deja de estar al servicio de un negocio”.

Una o muchas
Mariana Collado no quiere posicionarse frente al personaje que ha creado. Según dice, puede ser solo uno, el de una mujer atravesando etapas de la vida, o muchos encarnados en una misma mujer. Lo cierto es que su personaje lleva un bolso gigante como el de la mágica Poppins y echa mano de muchas reflexiones y situaciones vividas por estas madres, putas y locas que se fue encontrando en su investigación. “Yo habito desde un cuerpo de mujer estigmatizado estas mujeres que llevan estos tres términos como una losa a lo largo de sus vidas”.
Claro que entre todas esas mujeres está también la propia Mariana Collado. “Sí. Hay bastante de Mariana. Yo aparezco, hay mucho de mí porque al final te impregnas de todo eso que investigas”. Como es usual, la propuesta aparece expresada a través de lo teatral y, sobre todo, la danza española. Para la dramaturgia ha contado con Carlos Chamorro, viejo colaborador. “La danza es el cien por cien de la obra, el movimiento me hace llegar al éxtasis total para poder explicarlo. Si solo fueran palabras me quedo a la mitad”.
Puta, madre y loca es también un punto de inflexión en su trayectoria, una pieza importante para Mariana Collado, al ser la primera en la que asume en solitario todo el peso de la creación. “Creo que es el momento exacto de mi carrera para hacerlo. Me encanta compartir, he ido acompañada hombro con hombro con otros creadores durante muchos años y me gusta, pero tenía esa inquietud personal de lanzarme sola a un proyecto, necesitaba dar voz en solitario a Mariana Collado, habitar sola toda la escena. Y lo hago desde la danza española y el flamenco. Esas son mis herramientas junto a lo teatral, que es lo que va uniendo y dando coherencia al todo”, concluye.




