Madrid, 23 de octubre de 2026
A veces, los productores impulsan proyectos de alto vuelo imaginativo, que a pocos artistas se les ocurriría. Cruzar los talentos del director escénico argentino Claudio Tolcachir y la italiana Cristiana Morganti, ex bailarina de Pina Bausch, ha sido uno de ellos. Después de la larga y fructífera experiencia en Tanztheater Wuppertal, la bailarina y creadora ha venido encadenando unipersonales creados por ella misma. Nunca se le ocurrió acudir a un director, lo cual supone una novedad en su dinámica, al tiempo que para el argentino era la oportunidad de una creación colindante con la danza con una reconocida figura. “Salté de alegría”, confiesa ahora que The Forest emprende gira por España. Se verá mañana y pasado en el Teatre del Salt de Girona, en el marco del Festival Temporada Alta y más tarde, los días 28 y 29 de noviembre en el Festival de Otoño, de Madrid, en los Teatros del Canal.
“Y yo ¿qué puedo aportar?” preguntó el director a los impulsores de la idea. “Encuéntrense y hagan lo que quieran” fue la respuesta. El resultado, un bosque de apariencia realista en el que, absurdamente, hay una cabina telefónica. Una mujer mayor y otra joven (la actriz Lisa Lippi) habitan este lugar, que podría decirse representa la mente confusa y dolorida de la primera, que hace de madre y guía de la segunda, que pronto sabremos que es ella misma siendo joven. Todo muy psicoanalítico, muy argentino en definitiva.
“Cristiana y yo coincidimos en darnos libertad, en abrirnos para encontrar. Para mí internarme en los ensayos era una forma distinta a la que estaba acostumbrado de transitar las emociones. Como bailarina ya la conocemos, pero como actriz es inmensa Cristiana. Como hablaba en primera persona de la crisis de la edad, la soledad, el dolor, las relaciones complejas con sus padres, introdujimos este otro personaje que permitía enfrentarla con su juventud, con lo que fue”
Para la italiana, que venía de un proceso largo de unipersonales, el encuentro supuso un descubrimiento. “Sentí que podía fiarme desde el primer momento y es una sensación que he sentido pocas veces de entrada con un director. Tuve esa sensación de ‘haz conmigo lo que quieras’, esa confianza que es la que permite contar cosas íntimas que tienen que ver con un dolor profundo”, asegura ella convencida.

Lear y Blanche
En The Forest hay ecos admitidos de autores tan distintos y a un tiempo tan cercanos como el Shakespeare de El Rey Lear o el Tennessee Williams de Un tranvía llamado deseo y su extravagante protagonista, Blanche Dubois. “Son trazos sueltos”, confirma Tolcachir, “pero teníamos la intuición de que tendrían sentido si los juntábamos. Cuando Cristiana hablaba de su madre, yo veía a Blanche”.
Aquí las palabras entran en diálogo con el movimiento, y eso era nuevo para Tolcachir. “Cristiana cuenta algo poético pero personal y las palabras, a veces, eran abrumadoras y parecían no poder profundizar, entonces entraba el cuerpo de una manera muy profunda, que resultaba más acertado que explicarlo”.
Coinciden ambos en que un aspecto fundamental y protagónico de la propuesta radica en ese bosque que les diseñó el joven escenógrafo Cosimo Ferrigolo. “Durante toda la pieza”, reflexiona Morganti, “mi cabeza está en doble situación positiva-negativa, y en ese sentido, el bosque puede proteger y dar refugio o hacer que te pierdas y te aterrorices. El bosque también está en mi imaginario, en mis inicios de bailarina de ballet cuando era muy joven, en piezas como Giselle, que se desarrollan en bosques mágicos y misteriosos. Quería reavivar esos recuerdos a través del bosque”.
Más allá de la opinión del publico que les verá en Girona o en Madrid este otoño, ellos se sienten notoriamente satisfechos de lo que han hecho y no cierran la puerta a una futura nueva colaboración. “Todas las experiencias te inspiran o te modifican. Para mi cada encuentro con Cristiana era asomarme a un universo que me estimulaba y enriquecía. No teníamos catalogada ‘esta parte es danza, esta teatro’, lo vivimos como un continuo, en el que todo tenía sentido sin importar lo que fuera. Y ha sido fantástico”, concluye.




