Un momento de 'Paquita' por la CND

Noche de estilos contrarios con la CND

Madrid, 26 de octubre de 2026

Bajo la dirección artística de Muriel Romero para la Compañía Nacional de Danza (CND), los programas mixtos se articulan bajo ópticas y premisas de gran interés. Su nuevo estreno, tres piezas reunidas bajo el denominador común Aión, es ejemplar, en tanto permite la constatación de la evolución y diversificación de la técnica clásica desde la base (Paquita, de Petipa) pasando por un neoclásico personal, poético y seductor (Petite Mort, de Jiri Kylián) hasta una visión racional y tremendamente contemporánea (The second Detail, de William Forsythe), que dan como resultado este programa ecléctico pero al mismo tiempo coherente, que se estará presentado en el Teatro de la Zarzuela hasta el próximo 01 de noviembre.

Aión supone un reto de envergadura para los bailarines, que deben abordar en una misma noche estilos y modos muy distintos, incluso en las antípodas. El equipo de la CND fue muy eficaz a lo largo de la velada, pero evidenció ciertas dificultades para resolver las exigencias draconianas de Petitpa en Paquita (Gran Pas Clasique), un título de muy difícil ejecución, en el que brillaron los solistas pero titubeó el cuerpo de baile femenino (es obra para mujeres). Demostraron destrezas y potencia física pero fallaron en los detalles, algo que en esta obra resiente el todo. El irrespeto a las distancias entre bailarinas, la falta de sincronización en brazos y piernas, la dificultad para mantener filas rectas en la composición y un especial y recurrente fallo en las caídas tras las elevaciones (que incluyeron a los únicos dos solistas masculinos) afearon una obra diseñada para la excelencia, que no admite grises.

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‘The second detail’, de William Forsythe

Cambio de registro

Otra cosa fue el resto del programa. Parecía otra compañía (y esto es un logro notable) la que acto seguido abordó Petite Morte, tanto técnica como emocionalmente. La pieza, de apenas quince minutos, es una de las gemas más emotivas y difíciles del catálogo de Kylián. Su belleza es indiscutible. Su delicadeza, extrema. Y sus numerosos cambios y giros la hacen dinámica aunque transcurre con verdadera placidez. Las seis parejas de la CND acertaron plenamente en la resolución de sus dificultades, que no son pocas. Los chicos solventaron la mayor dificultad: el manejo estético de los floretes y ellas brillaron en la ingeniosa escena de los trajes portátiles que crean ese efecto seductor y fascinante. Cada pareja, en los pequeños duetos que le concede la obra, supieron estar a la altura, y eso implica necesariamente, un dominio de ese neoclásico tan particular y personal de Kylián, que renuncia a las puntas pero exige cuerpos dúctiles, técnicos y sobre todo, expresivos.

Quizá porque no era estreno, y la tienen ya bastante asimilada, la explosiva The second Detail, de Forsythe resultó, justamente, explosiva, como debe ser. La premisa de esta compleja obra, en apariencia abstracta, parte de una perfecta organización y estructura racional para crear, bajo la atronadora música de Thom Willems, la sensación de caos. Es una contradicción pero allí reside el reto. Es fría y calculada pero conduce a la emoción y la fascinación sobre una estructura matemática repetitiva y tremendamente cerebral cuya meta y finalidad es ahondar en lo contrario: el desorden, la proliferación y el caos. No es nada fácil de ejecutar y, al igual que Petipa, el pequeño “detalle” termina siendo responsable del todo, solo que esta vez, el equipo de la CND lo abordó con perfección y seguridad, compromiso y confianza, arrojo y determinación…