'Village Party'

Esencias folclóricas en la Fira de Manresa

Manresa, 18 de octubre de 2026

What The Folk, presentada anoche en L’Anonima, de Manresa, por Peter Savel & Collective, explora la reconversión de las danzas folclóricas (sus integrantes vienen de Eslovaquia, Eslovenia y Letonia) en danza contemporánea, partiendo de la base de que los principios de todas las danzas se inician en movimientos muy básicos, de cosas como “un pasito adelante y otro atrás”, como decía uno de ellos al inicio del espectáculo. Desde allí, proponen una deconstrucción de las danzas tradicionales que sus cuerpos conocen y dominan a favor de la construcción de una danza contemporánea, en principio, nueva y alejada de las viejas tradiciones.

La reflexión es válida y extensible a toda esa danza de raíz que hasta hoy, fecha de clausura, ha venido ofertando la Fira Mediterránia de Manresa en su vigésimo novena edición. Después de todo, la clasificación de las danzas –en folclórica, contemporánea, de ráiz, experimental, urbana y pare de contar- no es más que un intento de ordenar y aprehender unos códigos de movimiento que, físicamente, no van más allá de eso. Bailes lo que bailes, siempre será un cuerpo moviéndose. Las connotaciones son un invento social.

No parece casual entonces que muchas de las danzas tradicionales y populares de países muy distintos tengan rasgos comunes y coincidencias como hemos visto estos días en Manresa. Muchos no podemos identificarlos, otros ni siquiera sabíamos que existían, pero podemos reconocerlos, sin dudar, como folclore. A veces, incluso coinciden en la manera de abordar lo popular o integrar a la audiencia.

Aunque eran muy distintas, hubo un momento de What The Folk que parecía idéntico a muchos de los de Village Party, una propuesta de lo más lúdica y participativa vista la tarde anterior en la sala pequeña del Kursaal, en la que la música tradicional de Estonia era cruzada con danza contemporánea y juegos populares de Noruega y Austria. La manera y los movimientos con los que el público participaba en ambas creaciones parecían venir de la misma fuente. Claro que la sensación se acentuaba porque algunos miembros de Village Party estaban entre el público de What The Folk, pero eso es más bien parte de la magia que se genera en la Fira.

peque what the folk
‘What the Folk’

Fiesta del pueblo

La intención y dinámica de Village Party era otra. No se trata, en rigor, de un espectáculo sino de una experiencia en la que el público es llevado a abandonar su rol pasivo, participando en una serie de juegos que alternan con momentos solistas –algunos muy brillantes- por parte del equipo liderado por Simon Mayer, Joanna-Adele Jüssi y Sigurd Johann Heide, que se ocupó de esa danza lúdica con aires folclóricos llena de ingenio. Después de hacer entrar al público a la sala cogido de la mano, en grupos de tres, y bailar en cadeneta por todo el escenario, el potente equipo de ocho intérpretes ofrece sentado una delirante coreografía, cuya música es construida con palmas y azotes en sus cuerpos perfectamente coordinados.

A partir de entonces, es difícil predecir que viene después. Cada segmento resuelve situaciones absurdas con ingenio, mucha danza y mucha música, apadrinados por un público entregadísimo y dispuesto a hacer lo que se les pida. Así fue como cantamos, bailamos, hicimos música con cucharas, comimos los gofres que nos prepararon, nos reímos un montón, hicimos el tonto y disfrutamos de sus bailes, tanto cuando fueron rigurosos, virtuosos y coordinados como cuando fueron libres e improvisados como niños en un patio de colegio. Al final, un momento conmovedor, en el que cada espectador guiaba a otro con los ojos cerrados en un acto de confianza mutua entre desconocidos. Es por momentos como éstos que Village Party se convierte en algo más que un espectáculo, siendo en realidad una auténtica y legítima reivindicación y defensa de lo popular.