'Jogler', nueva creación de Kor'sia

Los juglares de Kor’sia bailan en Gijón

Madrid, 01 de septiembre de 2026

Tras un exitoso previo que tendría lugar durante la celebración del Festival Escena Patrimonio, en Cáceres, Jogler, la nueva pieza de la compañía madrileña Kor’sia, emprendió largo viaje hasta presentarse recientemente en China, regresando ahora a España con función programada para mañana en el Centro de Cultura Antiguo Instituto, dentro del marco del Festival Danza Xixón.

Hay en la trayectoria de Kor’sia un permanente afán por exhumar las joyas ocultas del pasado con el fin de ponerlas a dialogar cara a cara con la contemporaneidad. Una característica que la agrupación madrileña, liderada por Mattia Russo y Antonio De Rosa, vuelve a adjudicarse con su último trabajo, Jogler, una propuesta que toma como eje catalizador la figura del juglar medieval para activar una reflexión sobre la memoria oral, la transmisión del gesto y la delgada línea que separa al artista del poder.

Lejos de articular una reconstrucción arqueológica o histórica, la pieza utiliza la matriz juglaresca como un pretexto dinámico para expandir los márgenes del cuerpo danzante hacia la teatralidad y el canto. Y es que, para este tándem coreográfico, el ayer suele funcionar a menudo como un archivo vivo al que acudir en busca de resonancias sobre el presente.

«Nuestras piezas siempre están relacionadas con la plástica, la literatura y con todo lo que viene del pasado. Intentamos siempre buscar joyas desconocidas para llevarlas al presente», asegura De Rosa sobre el afán indagatorio que la agrupación ha vuelto a materializar, esta vez en un título cuya raíz etimológica y conceptual hace referencia a la idea del juego, esa naturaleza anfibia del juglar que le permitiría circular entre las distintas capas de la estructura social.

Kor'sia JONGLERS
Antonio Da Rosa, co-director de Kor’sia Foto_AITOR LASIPUR

Entre el rey y el pueblo

AITOR LASPIUR «La figura del juglar nos llamaba la atención porque nos daba paso también más allá del concepto en sí mismo. La idea de jugar con la voz y la parte más teatral del juglar», nos confiesa Russo sobre un personaje que ni estando completamente sometido al rey, ni siendo enteramente ajeno al pueblo, encarna la paradoja de ser al mismo tiempo vehículo del relato y marioneta del contexto. “Se trata de una figura intermedia entre el rey y la gente del pueblo y eso era justamentelo que nos interesaba”.

Así, Jogler se concibe como un tránsito pausado y evocador donde la corporalidad convive con la música tradicional, la declamación y el canto en directo. Un viaje en el que los intérpretes no adoptan un rol concreto, sino que operan como vehículos de transmisión cultural.

«Los bailarines no interpretan personajes, simplemente evocan un poco esta manera de transitar y de transmitir a través del canto y del baile la manera en la que expresan la cultura y las tradiciones». Precisamente uno de los grandes hallazgos formales de Kor’sia radica en la construcción de agrupaciones que huyen de la uniformidad académica. Frente al unísono clásico que disuelve las individualidades en un solo bloque coreográfico, los creadores buscan la cohesión de la masa a través de la polifonía de sus integrantes.

«Nuestros grupos casi nunca van al unísono. Son grupos de gente a la vez, pero donde cada uno tiene un ritmo y una voz completamente distinta». Una búsqueda de singularidad dentro de la colmena que permite a cada bailarín sacar a la superficie su propia identidad sin romper el clima comunitario. «Donde se puede llegar a ver la individualidad dentro del grupo es donde coreográficamente cada uno tiene una pequeña variación, un personaje diferente, pero que al mismo tiempo les une”.

korsia joglers
Los juglares de Kor’sia

Bosque alegórico

Esa idea de colectividad se extiende también al uso del espacio y los objetos, diseñados por los propios Russo y De Rosa, y situando la acción sobre un escenario desnudo en el que los elementos escenográficos y los apoyos dramáticos van apareciendo a modo de sketches o viñetas. Banderas, espadas y hasta un telón inspirado en la pintura de Botticelli suponen el medio para la construcción de un itinerario simbólico donde la presencia alegórica del bosque queda resaltada.

«Nos hemos imaginado el bosque como algo intermedio, espacios donde los juglares durante sus viajes entre una ciudad y otra podían descansar, quitarse su máscara y ser ellos de verdad».

Un territorio neutro, al margen del control de las murallas urbanas, que funciona como refugio íntimo en el que, a través de secuencias donde la repetición de músicas tradicionales, a cargo del compositor Alejandro Da Rocha, reactivan la pulsión con la tierra, se aborda la violencia implícita en la representación pública. Un bucle constante de roles intercambiables donde la verdad y la mentira se difuminan en la escena.

«Ellos constantemente están jugando a ser víctimas y verdugos al mismo tiempo. Es decir, son ejecutados y ejecutan al mismo tiempo». Un nuevo proyecto en el que Kor’sia consigue reafirmar su capacidad para reinterpretar la memoria histórica convirtiéndola en una experiencia escénica tan física, como inmersiva, y cuya profunda vigencia poética la hará trasladarse próximamente a diversos teatros repartidos por todo el territorio nacional.