Simone Forti

Ha muerto Simone Forti, precursora de la danza posmoderna

Madrid, 30 de julio de 2026

Simone Forti (Florencia, 1935 – Los Ángeles, 2026) fue una artista multidisciplinar considerada una de las figuras más influyentes de los movimientos de vanguardia surgidos en Estados Unidos en los años sesenta con incidencia determinante en la llamada danza posmoderna (esa que iba más allá de la modernidad de Martha Graham) y en corrientes como Fluxus. Durante toda su vida investigó las posibilidades artísticas del gesto cotidiano.

En un momento crucial para la danza del siglo XX, Simone Forti, que ha fallecido en Los Ángeles a los 91 años tras una larga lucha contra el Parkinson, se plantó frente a la noción de la belleza y estilización de la danza en defensa del gesto cotidiano como forma artística. Esa fue su (enorme) aportación al movimiento de la danza posmoderna norteamericana y el objeto de su trabajo a lo largo de su larga vida. Nacida en Florencia en 1935 en el seno de una familia judía que huyó de Europa tras la Segunda Guerra Mundial, se trasladó a Estados Unidos en 1959 y en Nueva York tomó clases en el estudio de Merce Cunningham, quedando seducida por los principios de la danza posmoderna.

Pero su mayor influencia vino de otra pionera, la creadora Ana Halprin, cuyas investigaciones y enseñanzas en California sobre el gesto cotidiano y el movimiento rutinario le proporcionaron las bases de su trabajo artístico, que se movió libremente entre la danza, la performance, las artes plásticas y el audiovisual.

La aportación más decisiva de Forti fueron sus Dance Constructions (1960–61), piezas que prescindían del virtuosismo técnico y se centraban en acciones simples, objetos cotidianos y estructuras esenciales. Estas obras son consideradas un momento decisivo de la coreografía contemporánea, influyeron directamente en el movimiento fundacional de la Judson Church Dance Theater, redefinieron la relación entre cuerpo, espacio y acción, y tuvieron un impacto y relevancia dentro de movimientos como Fluxus o el Minimalismo. En 2015, el MoMA (Museo de Arte Moderno de Nueva York) adquirió estas piezas tras un largo debate sobre cómo coleccionar danza, un hito en la historia del museo, la curaduría, la museografía y el arte de la performance. También en los años sesenta, Forti desarrolló piezas como Sleep Walkers / Zoo Mantras, inspiradas en la observación de animales en cautiverio, buscando encarnar ritmos y gestos no humanos. Esta línea de trabajo se convirtió en una de sus firmas estéticas más singulares.

En 2023, cuando aún la artista seguía activa en el grupo The Box L.A., en la ciudad de Los Ángeles, le fue concedido el León de Oro a toda una trayectoria en la Bienal de la Danza de Venecia, un premio significativo no solamente por su prestigio sino porque venía de Italia, el país en el que había nacido. Wayne McGregor, director artístico de la Bienal, expresó y resumió en estas palabras sus aportaciones, al momento de entregarle en galardón:

«Simone Forti ha recopilado un conjunto de obras (performances, dibujos, películas, vídeos, fotografías, instalaciones y textos) asombroso por su variedad y singular por su visión. El arte de Forti ha combinado a menudo elementos de movimiento, sonido y objetos, en nuevas y sorprendentes articulaciones híbridas, un trabajo que ha sido tan influyente en el desarrollo de la danza posmoderna como revelador para el minimalismo. Autodefiniéndose como artista del movimiento en lugar de estar atada a las convenciones que supone el término coreógrafa, Forti se ha movido libremente entre mundos creativos, mezclando salvajemente disciplinas y, al hacerlo, ha defendido la primacía del cuerpo, o más bien del pensamiento con el cuerpo”.

Sus disertaciones artísticas han quedado recogidas para la posteridad en varios libros fundamentales para entender su propuesta, entre ellos Handbook in Motion (1974) y Oh Tongue (2003), donde la artista reflexiona sobre las nociones de improvisación, percepción y cuerpo.