Un momento de 'Carrer 024', ayer en Sagunto

Sol Picó desata su ingenio en la calle para la clausura de Sagunt a Escena

Sagunto, 24 de agosto de 2026

La 43 edición del Festival Sagunt a Escena que se inició el pasado 01 de agosto, concluyó anoche no en su teatro romano sino en la Plaza de la Morería, donde la creadora alcoyana Sol Picó desplegó toda una maquinaria escénica para poner en marcha su creativa propuesta de carácter popular Carrer 024, que resultó ser todo un acierto.

A Sol Picó siempre le ha gustado la calle. Es un escenario -barroco y complejo, pero también fascinante- donde se ha movido con comodidad porque sabe sacarle partido al espacio urbano para hacerlo suyo y ha aprendido también cómo convertir transeúntes en espectadores. Aunque son cada vez menos frecuentes, anoche la volvió a liar y su propuesta Carrer 024, que ideó hace un par de años a propósito de los 30 años de permanencia de su compañía barcelonesa, se desplegó con su maquinaria pesada y su danza enérgica y a un tiempo poética, en la Plaza de la Antigua Morería, donde dio por clausurado ayer el Festival Sagunt a Escena.

Diseñado para grandes espacios diáfanos de las ciudades (fue estrenado en el patio de Matadero Madrid y se vio también en la explanada de la Fira de Tárrega), Carrer 024 demostró ayer lo bien que le sienta un espacio más acotado como el de esta plaza popular de Sagunto, de la que usó solamente la mitad. La proximidad favorecía la experiencia.

Para la creadora alcoyana, la gracia de estas performances monumentales reside en un uso teatralmente poco convencional del espacio público. Por eso sorprende. A inicios de siglo, en 2001, entendió el impacto que esto tenía con Amor diesel, un atrevimiento y al mismo tiempo un éxito hoy insoslayable de su catálogo, en el que aparecía por la calle con unas bailarinas portentosas cabalgando unas excavadoras que dejaban al respetable boquiabierto.

Años más tarde voló por los aires desplazada por una grúa en Sirena a la plancha (2008) y tuvo a bien meter a Israel Galván en una paellera, junto al conejo y el marisco, en su delirante Paella mixta (2004).

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Pasión callejera

“A mí la calle me ha dado mucho”, declaraba la coreógrafa a susyQ a propósito de sus 30 años de permanencia. “Muchas de las obras importantes de mi trayectoria han sido de calle. Las compañías cuando bailaban en la calle se iban a la plaza, pero yo no hacía plazas. Lo mío era conquistar la calle de verdad, paseándome en excavadoras y cosas así, era un tiempo en el que la gente no estaba acostumbrada a este tipo de espectáculos en el espacio público”.

Carrer 024 sorbe de todo aquello. Recurre a la maquinaria teatral pesada y, a la manera de aquella ya lejana Fura dels Baus pero sin la violencia, el espectáculo se desplaza por el espacio y obliga al público a correr de un lado a otro y reacomodarse cada vez que estas maquinas y plataformas se ponen en movimiento, cambiando todo de posición. Esta dinámica la hace fascinante y divertida, un prodigio de ingeniería escénica al servicio de la danza.

Una danza lúdica, principalmente femenina, con cinco intérpretes portentosas e indestructibles, y unos varones un poco más utilitarios que bailan al tiempo que mueven la maquinaria, una música pegadiza y una lluvia de referencias que van desde la danza aérea, pasando por el grafitti y la cultura urbana hasta, cómo no, su propio lenguaje, unos modos y maneras de bailar que son ya reconocibles por cualquiera que mínimamente haya seguido su trayectoria, llena de títulos alocados, entrañables y casi siempre femenino-feministas, aludiendo y apostando por el empoderamiento de la mujer.

Quizá porque Carrer 024 se hizo para la celebración aniversario de su compañía aparecen algunas claves reconocibles de su trayectoria como la escalera de avión de la ya lejana Barbie Superstar o el uso de una grúa como la de la sirena a la plancha, que pone a volar por la plaza a una bailarina que revolotea feliz en uno de los momentos más mágicos y deslumbrantes de la propuesta. Y es que, a pesar de la energía obrera y macarra que desprende la propuesta, hay mucha poesía y mucha magia en esta coreografía urbana del todo inusual.

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Faltó el cactus

No deja de ser una pena, no obstante, que la misma Sol Picó no baile esta vez, porque se echa en falta una imagen indisociable a su trabajo, que solamente ella puede ofrecer: la figura ya histórica de su cuerpo pequeñito y portentoso bailando flamenco en puntas, una imagen que se ha repetido a lo largo de su trayectoria desde la inciática Bésame el cactus.

Carrer 024 ha supuesto un cierre verdaderamente triunfal para Sagunt a Escena este año. Tiene relevancia por su carácter popular, por ser espectacular, ser gratuito y para todos. La enrome cantidad de gente congregada anoche en la Plaza de Antigua Morería dio fe y los aplausos emocionados al final corroboraron el éxito de una propuesta que parece recordar a los habitantes de la ciudad portuaria valenciana que este festival es suyo. Esta clausura, popular a tope dentro del llamado Off Romà, quizá compensa la sorprendente e inexplicable ausencia este año de la danza en el grandioso teatro romano, escenario principal del Festival Sagunt a Escena.

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