Joaquín de Luz y Vasko Vassiliev, en un momento de 'Concertdanza'

El violinista que se robó la gala de danza

Madrid, 03 de agosto de 2026

El pasado fin de semana, el Festival Veranos de la Villa, bajo dirección artística de Joaquín de Luz y dirección musical del violinista búlgaro Vasko Vassiliev, estrenó Concertdanza, una ecléctica gala de danza y música en directo, en la que el mismo de Luz tuvo participación, junto a un relevante grupo de bailarines invitados.

Aunque la cita parecía una gala de danza, la estrella sorpresa de Concertdance fue la música. La presencia arrolladora y protagonismo indiscutible del violinista Vasko Vassiliev se robó el show creado y concebido por Joaquín de Luz como “un diálogo entre el ballet clásico, la danza española y la música de cámara en directo”, que contó con un buen puñado de artistas invitados. El espectáculo, sin duda entretenido, ocupó este fin de semana el Patio de Condeduque como una de las apuestas de danza más relevantes del festival en curso Veranos de la Villa, por segundo año bajo dirección artística del bailarín y ex conductor de la Compañía Nacional de Danza.
El violinista y director búlgaro, de 55 años, apareció al frente de la Coven Garden Soloists, y en menos de dos horas abordó con especial fuerza y personalidad una selección dificilísima de obras para violín, todas célebres y reconocidas, que le fueron impuestas por las intervenciones coreográficas de la velada, que incluía composiciones de Corelli, Albéniz, Boccherini, Vivaldi, Bach, Saint-Saëns, Sarasate, Falla, Beethoven, Brahms o Arvo Pärt. Tuvo Vassiliev sus momentos solistas, desde luego, pero brilló también junto al acertado conjunto de cámara del coliseo londinense en todas y cada una de las interpretaciones de la noche.

Por lo demás, Concertdance fue una gala de danza en toda regla, que encadenó obras de lo más eclécticas de la danza española, del contemporáneo y el neoclásico sin un hilo conductor pero que consiguieron desplegarse de una forma armónica que parecía lógica e incluyeron atrevimientos como ese dueto que enfrentó a un bailaor y un bailarín. Destacaron algunas obras ya conocidas, como La muerte del cisne, un trabajo siempre eficaz hecho a la carta para el lucimiento de Sergio Bernal y otras de especial brillo como el Preludio de la Suite para violonchelo número 1 de Bach, coreografiado e interpretado por José Maldonado.

Solos, duetos, cuartetos y piezas grupales se fueron sucediendo con participación de bailarines muy eficaces como Estela Alonso, Patricia Donn, Héctor Ferrer, Yanier Gómez, Shani Peretz, y los citados Maldonado y Bernal. Joaquín de Luz regresó a los escenarios y demostró, en su madurez, que todavía conserva el carisma y dominio escénico que tuvo en sus tiempos de estrella del New York City Ballet. Bailó con brío junto a Vassiliev, aunque tuvo sus mejores momentos en la apertura brillante y cierre lógico de una gala que consiguió reunir sin chirriar a todos sus invitados en el Patio de Condeduque.