Una escena de 'HNMPL 20 años'

Carmelo Segura hoy sí se puede levantar

Madrid, 22 de agosto de 2026

La semana pasada llamaron al creador madrileño Carmelo Segura para anunciarle que se había ganado el Broadway World Spain Award, por sus coreografías para el musical Godspell, de Antonio Banderas, en un momento que celebraba el triunfo en México de su propuesta coreográfica para Hoy no me puedo levantar, 20 años después (HNMPL 20). El coreógrafo vive ahora un momento espléndido.

No se puede ver, pero del dedo meñique del bailarín y coreógrafo Carmelo Segura sale un hilo rojo que se ha expandido desde su Madrid natal hasta Londres y más recientemente ha cruzado charco hasta México, a la búsqueda de atarlo a las personas predestinadas a trabajar y crear junto a él. Según la creencia asiática el hilo rojo del destino nos ha sido atado por la divinidad y es vínculo invisible e indestructible que une a seres destinados a encontrarse y amarse en este mundo, sin importar la distancia.

Este mito asiático le obsesiona y lo ha usado con frecuencia en sus creaciones, al menos en dos ocasiones concretas: la ya lejana Osaka (2017) y la más reciente Hilo de fuego (2025), que creó  para la compañía flamenca de Carlos Rodríguez. Pero también podría aplicárselo a sí mismo, que ha seguido una carrera atípica de coreógrafo que le ha hecho conectarse con artistas muy distintos e impensables, algunos en las antípodas, y moverse en ámbitos muy diferentes dentro del mismo mundo de la danza.

A lo mejor más tarde de lo que él esperaba, pero empieza ahora a recoger cosecha de lo sembrado. En esta misma temporada ha visto el éxito de sus coreografías en México para el espectáculo Hoy no me puedo levantar, 20 años después (HNMPL 20), a partir del musical de Mecano, y al unísono el de la gira española del musical Godspell, la producción de Antonio Banderas a la que hizo la danza, por la que acaba de obtener el Broadway World Spain Award a la Mejor Coreografía, venciendo a contrincantes mucho más bailables, bailados y espectaculares como Wicked, Rent o Cabaret.

“No me esperaba este premio para nada”, nos dice con cara de sinceridad auténtica, “y me alegra porque los premios si para algo sirven es para darte visibilidad. Yo genero emociones. Si estás conectado emocionalmente con lo que cuentas, mueves a la gente de su asiento. Siempre se dice que el tiempo te hace crecer como bailarín pero también como creador si es lo que eres, y hoy me siento más seguro como coreógrafo”.

peque carmelo segura hoy no me puedo levantar años
Otro momento de la producción mexicana del musical de Mecano

Una larga ruta

Su hilo rojo le ha propiciado encuentros insospechados. El primero, de niño y muy importante, con su maestra, la cubana Dagmara Brown, que viene del rigor del clásico después de años como bailarina del Ballet Nacional de Cuba. Tras ser becado a los 17, la Escuela Millenium Dance Performing Arts de Londres, donde se diplomó, le sirvió de trampolín para ir a trabajar en el Royal Ballet del Coven Garden durante seis años, en un momento en que ya sentía auténtica necesidad creativa. Pero su hilo rojo le hizo cruzar ruta hacia una danza más comercial, la de los musicales y la televisión. Es, desde la primera temporada, el coreógrafo del programa Drag Race, que además de divertir, promueve la inclusión LGTBIQ+.

“Mi parte creativa viene de muchas partes pero al final lo que gana es la emoción” asegura mientras cita a su maestra Dagmara, y a otras influencias de lo más dispares, que van desde la coreógrafa brasilera de danza vertical Deborah Colker, pasando por la legendaria compañía Rambert británica hasta una productiva tarde con Lloyd Newson, el que fuera director de la muy innovadora DV8 Physical Theatre. No hay demasiada distinción para él entre el ballet, el teatro físico, el jazz dance de los musicales, el contemporáneo o el neoclásico. Y quizá cada una de esas disciplinas han sido llaves para abrirse puertas. “Yo he conseguido un lugar en un sector en el que casi no existen los sellos creativos”, dice su permanencia en el ámbito de los musicales.

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Carmelo Segura

Mecano en México

En México, quien iba a decírselo, más que un hueco se ha hecho un nombre tras su participación como coreógrafo en los musicales Matilda, Spamalot, Grease y, muy especialmente, la celebración del 40 aniversario de Joseph y su sorprendente manto de sueños en technicolor, de Lloyd Weber, títulos que fueron aval para que Gou Producciones, de allá, le llamara para encargarse de esta especie de revival del musical de Mecano que, al igual que en España, fue un verdadero éxito en el país azteca.

“Lo que me emocionó de HNMPL 20 años fue el hecho de hacer una interpretación de mi propia cultura  en otro país, explicarle a los veinte bailarines de allá lo que significó aquí Mecano, Almodóvar, Alaska, la libertad, las drogas y la noche después de una dictadura… quizá por eso me propuse que cada canción tuviese su propia historia, su propia dramaturgia… así que cada una cuenta un relato de cuatro minutos”.

Menos emoción, inicialmente, le supuso Godspell, su exitosa colaboración con Antonio Banderas y su Teatro del Soho, en Málaga, inspirado en un salmo. “Me asusté un poco porque era una creación con un fuerte componente religioso y esos temas nunca son fáciles. Encima la partitura no me inspiraba, era poco bailable, y no iba a contar con bailarines sino con diez actores que nunca salen del escenario. No quería exponerme así”. Pero se expuso. Y ahora, ostenta su primer Broadway World Spain Award por ese trabajo.

«Mi parte creativa viene de muchas partes pero al final lo que gana es la emoción».

Carmelo Segura

Pero todas estas producciones lo colocan como una pieza clave en la maquinaria de otros. Y él no deja de darle vueltas al sueño que perseguía cuando aspiraba a tener una compañía y se veía estimulado por sus residencias ganadas en Teatros del Canal. De esas experiencias nacieron creaciones como Walking City, State of Mind, Osaka o Home, que se estrenó en Japón a finales de 2019. “Después de la pandemia me di cuenta de que aquí es muy difícil mantener una compañía, el país no te ayuda y termina siendo frustrante”, se queja.

No obstante, hoy Segura se siente seguro para volver a intentarlo el año entrante, según tiene en mente. “Será un proyecto pequeño pero propio, un trío o cuarteto, en el que pienso utilizar los contactos que he hecho en el mundo del audiovisual, donde se están haciendo cosas increíbles”, concluye por ahora.

El problema de tener colgando de un dedo un hilo rojo que no se puede ver es que no sabes a quién es el próximo que te va a atar. Así que no puede anunciarnos con certeza si este proyecto supondrá un nuevo giro en su futuro predestinado. Pero promete que ya nos los contará…