El London City Ballet trajo a Veranos de la Villa el ímpetu de Alexei Ratmansky

Madrid, 25 de julio de 2026

Debutó anoche en el Festival Veranos de la Villa de Madrid, el London City Ballet, agrupación itinerante que trata de mantener vivo el espíritu de la compañía original fundada en los años setenta y cerrada en los noventa. El potente equipo asumió obras de McMillan, Tasha Chu, Ashley Page y la muy potente Cuadros de una exposición, de Alexei Ratmansky.

No pasa inadvertida esa imagen de la bandera ucrania pintada a la manera de Kandinsky, justo al final de Cuadros de una exposición, la coreografía de Alexei Ratmansky que anoche bailó en el Patio de Condeduque el London City Ballet, en el marco del madrileño Festival Veranos de la Villa [con función adicional esta noche]. Podría pensarse en una declaración de principios del coreógrafo ruso residente en Estados Unidos, donde es una estrella del ballet que se hizo aún más célebre por dejar plantado al mismísimo Ballet Bolshoi de Moscú al que le estaba montando una nueva creación, apenas comenzó la invasión de Ucrania por parte de Vladimir Putin. Y esa sí que era una declaración de principios por parte de un coreógrafo ruso valiente que, desde un principio, mostró públicamente su rechazo y animadversión por la invasión.

Pero Cuadros de una exposición es anterior al estallido de esta guerra irresoluta. Fue estrenada por el New York City Ballet en 2014 y entonces ya cerraba con la bandera ucrania. En un principio la imagen se integraba a la idea de pasajes por distintas partes del mundo que la obra pretende. Ahora ya no. Es inevitable no asociarla al conflicto, sobre todo viniendo de un creador ruso.

En verano de 2022, en pleno recrudecimiento bélico, la bailó el Ballet de Múnich en el Festival de Peralada, en Cataluña, y en aquel momento el mismísimo Ratmansky declaraba a susyQ: “Es una pieza que hice cuando nada de esto había ocurrido, a partir de la composición de Modesto Mussorgsky, que es un músico ruso y ahora… ¿qué puedo hacer? ¿Cancelarla, pedir a las compañías que la tienen que no la bailen más? Emocionalmente es lo que me gustaría pero necesito estar en paz con mi mente y me repito siempre lo mismo: no puedes condenar esta música y cargarle a estos compositores del pasado la responsabilidad de lo que hoy está haciendo el gobierno ruso. Así que no cancelo ni modifico nada de lo que ya está hecho”.

La prueba de esta convicción es que el London City Ballet la bailara anoche en Madrid tal y como la estrenó el colectivo de Nueva York. Aunque se desprende de sus ballets narrativos, en ella perviven sus obsesiones por la musicalidad de los cuerpos (los eficaces bailarines del equipo británico dibujan la música de Mussorgsky) y, sustentada en el clásico, acude a un lenguaje contemporáneo con alusiones claras a la escuela americana, la de Balanchine y Jerome Robbins pero también las del musical de Broadway, para crear un collage de lo más dinámico y entretenido que simula las emociones diversas que produce el paseo por las pinturas reunidas en una exhibición.

London City Ballet Soon de Tasha Chu por José Sevilla
«Soon», de Tasha Chu por el London City Ballet

Proyecciones a medias

En este sentido, y es lo más notable, Cuadros de una exposición no pierde su esencia pero con auténtico sentido de la composición transita de lo dramático a lo lúdico y hasta lo humorístico, sin descomponerse. La compañía brilló y dio muestras de su capacidad para combinar rigor técnico y estados emocionales, destacando por encima la presencia de la estrella rumana Alina Cojocaru. Lástima que el escenario del Condeduque no cerrara con un ciclorama o un telón negro el fondo del escenario, que dejaba a la vista las ventanas del edificio de Condeduque, que malamente terminaron sirviendo de pantalla, lo que literalmente arruinó el efecto de las proyecciones de estas obras a lo Kandinsky, tan fundamentales para la creación.

El resto del programa transcurrió más bien discreto, con una afortunada excepción. Suerte tuvimos anoche de que por razones desconocidas se sustituyera la obra anunciada, Quiet City, de Jerome Robbins, por Soon, obra de carácter contemporáneo de Tasha Chu, que permitió no solo verificar la versatilidad del elenco en este quinteto emocionalmente exigente sino asistir a una pieza inquietante, de oscuros pálpitos, marcada teatralidad y gran belleza formal. En una primera parte una solista es asediada por cuatro bailarines enigmáticos y en una segunda, se reconvierte en un dueto intenso pero complementario con el resto.

El vals de Mephisto, de Ashley Page, mostró cierta descoordinación grupal aunque fue buena para el lucimiento individual, cerrando el programa el dueto Concerto, de McMillan, de carácter lírico.

El London City Ballet es heredero de aquella potente compañía fundada en la capital inglesa en 1976 y que fue emblemática de la escuela británica hasta su cierre, en 1996. En 2023 fue reactivada por su actual director, Christopher Marney, que la ha convertido con éxito en compañía itinerante, recuperando parte del repertorio original pero agregando piezas de nueva creación.