'Many Angels' de Lar Lubovitch

La versatilidad de la compañía de Ailey

El regreso de la Alvin Ailey American Dance Theater al escenario del Teatro Real ha supuesto un verdadero despliegue de músculo técnico y ecléctica sensibilidad escénica. Frente al Programa A -volcado en la raíz más pura de la modern dance y su magnético diálogo con las danzas de matriz africana-, el Programa B presentado esta mañana, y que volverá a repetirse mañana por la tarde en el coliseo madrileño, ofrece una mirada poliédrica al repertorio más reciente y neoclásico de la agrupación. Una compilación de cinco piezas cortas donde la compañía evidencia una versatilidad incontestable, transitando con idéntica maestría desde la arquitectura más estilizada hasta la emoción contenida en sus piezas de siempre.

La velada arrancó con la elegancia matemática de Blink of an eye, creación firmada por Mehdi Walerski en la que, envueltos en un vestuario negro sobre un fondo de luz cálida, los bailarines despliegan una coreografía neoclásica de extensiones depuradas y líneas infinitas. Acompañada por los acentos melódicos del violín, la propuesta de Walerski destaca por su rigor espacial y una fluidez técnica que parece no agotar nunca el recorrido del gesto.

A continuación, la escena viró hacia una dimensión más telúrica y orgánica con Song of the anchorite (2025), del coreógrafo Jamar Roberts. Un sugerente árbol desnudo cargado de ramas preside la escena de una propuesta altamente terrenal protagonizada por el magnético Yannick Lebrun. Ataviado con una bata verde, el bailarín convierte la prenda en su propio partner escénico, envolviéndola y desenvolviéndola alrededor de su cuerpo para, en un conmovedor clímax, ofrecerla como una suerte de tributo místico ante la audiencia.

peque Ailey Programa B
‘A case of you’, de Judith Jamison

Muchos ángeles

La atmósfera cobraría tintes celestiales con la irrupción de Many angels (2024), creación de Lar Lubovitch que, ante un cielo de luminosidad radiante, presenta cinco cuerpos ataviados con túnicas de inspiración helénica para dar forma a una estampa angelical cargada de imágenes memorables. Destacaron especialmente instantes en los que uno de los bailarines hizo girar a su compañera en un attitude cuyo pie de apoyo es sustituido con precisión por su propia rodilla; al igual que otro en el que una bailarina es suspendida en el aire manteniendo una pierna extendida a noventa grados mientras la otra se eleva a la misma altura en una flexión trasera sujetada por su propia mano, mano que previamente ha acariciado el hombro del compañero situado a su espalda, convirtiendo ese sutil enganche desde la axila en el único punto de sujeción entre ambos cuerpos.

El tono íntimo y sensual llegaría de la mano de A case of you, pieza concebida originalmente en 2004 por la mítica Judith Jamison y remozada en una nueva producción del año pasado. Un dueto iniciado en el más absoluto silencio antes de desplegar una coreografía trenzada de movimientos ondulantes a través de dos potentes intérpretes capaces de traducir al movimiento la fragilidad y el ardor de las relaciones humanas.

Como colofón indispensable a este recorrido por la diversidad estética de la compañía, la función cerró con Revelations, la pieza más icónica de Alvin Ailey, y con la que la agrupación ha decidido -muy acertadamente- concluir cada una de las funciones. Un broche jubiloso y espiritual que terminó por poner en pie a un público rendido ante la generosidad y el virtuosismo de los bailarines.