Madrid, 10 de septiembre de 2026
La creadora brasilera anclada en Madrid Poliana Lima se ha ido a Valencia estos días para estrenar Lima Radiante, una colaboración muy peculiar y a un tiempo singular, con Radiante Light Art Studio. La pieza, en palabras de Manuel Conde, director del estudio, es “un trabajo empírico a través de arquitecturas lumínicas que sirven de estructura a la improvisación con el cuerpo y con la música”. Tras una residencia en la Sala Carme Teatre, este título ha supuesto el arranque de su XXXII temporada y podrá verse hasta el próximo domingo.
Lima radiante es cuerpo, luz y sonido, protagonistas en igualdad de condiciones en un encuentro entre la investigación coreográfica de Poliana Lima y la práctica artística de Radiante, estudio que trabaja el arte lumínico. Junto al espacio sonoro de Pablo Sánchez, la creación se articula desde la improvisación, la experimentación y el diálogo entre distintos lenguajes.
Así, la pieza combina danza, performance, arte digital, música y nuevas tecnologías y plantea una relación cambiante entre cuerpo, luz, sonido y espacio. Poliana Lima explica que la investigación parte de las conexiones entre estos tres elementos y de cómo el cuerpo puede construir y habitar arquitecturas lumínicas. Manuel Conde señala, por su parte, que las intensidades de la luz y los espacios que esta construye funcionan también como materia artística. En ese intercambio, la textura y el peso del cuerpo, la luz, el sonido y el espacio generan su propia dramaturgia.
El espacio sonoro, creado por Pablo Sánchez, colaborador habitual de Poliana Lima, completa este sistema de relaciones. La creación corporal, sonora y lumínica se produce así de manera interdependiente: cada elemento modifica a los demás y participa en la construcción de la pieza.
La propuesta parte de la abstracción y evita establecer una narración cerrada. En su lugar, construye un dispositivo en el que cada persona puede establecer sus propias asociaciones a partir de lo que percibe. Desde el equipo artístico plantean la pieza como un ejercicio de presencia, atención y concentración, en el que la percepción del público forma parte de la propia experiencia escénica.





