La protagonista, de Lorena Nogal, en Dansàneu

Tras 35 años de danza en el Pirineo, el Festival Dansàneu avanza hacia la transformación

Valle D’Aneu, 03 de agosto de 2026

Desde el pasado 24 de julio y hasta ayer, las Valls d’Aneu (Pallars Sobirà, Lleida) vivieron con intensidad la edición número 35, una de las más concurridas y emocionantes, del Dansàneu, un festival sin teatro que se ha acomodado en distintos emplazamientos de la comarca de Esterri para presentar coreografías de La Veronal, Lorena Nogal, Mabel Olea o La venidera, entre una oferta artística con más de 40 actividades.

Se cerraba este domingo la 35ª edición de Dansàneu con éxito absoluto de público y consolidada propuesta de danza, que esta edición se concentró en los dos fines de semana. Un certamen que permite acercar al valle d’Àneu lo mejor de la programación actual, en pleno Pirineo, con asistencia de espectadores también de las comarcas norcatalanas.

Hay una acertada apuesta programadora de la mano de su directora artística, Rut Martinez, que con una afilada mirada sabe elegir las mejores propuestas que puedan llevarse a cabo en los espacios singulares en los que se celebra este festival. Anuncia su retirada del proyecto, después de doce años en la dirección. Ahora toca a las administraciones confirmar que están a favor de la cultura descentralizada.

El primer fin de semana se representó en la Plaza de Isil, frente a su iglesia románica y rodeado de montañas, en las que resonaron los tambores de Calanda, en la exitosa pieza Sonoma de La Veronal. Aunque la novedad absoluta vino de la mano del solo de Lorena Nogal, coreógrafa y bailarina del grupo, que presentó La Protagonista. Una pieza fácilmente adaptable al espacio de la Iglesia de Santa Maria d’Àneu, por su sencilla escenografía en la que destaca un gran objeto de cartografía blanco creado y construido por Mirko Zeni. A su alrededor, la artista catalana despliega su magia gestual, demostrando su excelencia como bailarina. En la pieza reflexiona sobre la relación del ser humano con los objetos circundantes, constatando cómo llegan a condicionar hasta lo más básico: nuestra posición en el espacio. Las crónicas de Dansàneu recordarán un momento solemne en el que ocupó justo la mitad del escenario elevado, equidistante con los querubines y serafines del ábside central del fondo de la iglesia. Efectivamente, el entorno puede engrandecer aún más una pieza de alto valor interpretativo.

Dansàneu 2026 vino marcada por el éxito de venta de entradas y la constatación de que resultaría imposible un mayor crecimiento. También por la necesidad de que el evento necesita de un fortalecimiento de la estructura para dar una buena respuesta a la siempre compleja organización en espacios singulares y municipios sin estructura teatral. Se adivinan cambios: en los últimos años se ha consolidado un buen modelo, que habrá de fortalecer todavía más.

peque Brida Ester Guntin por Rut Solé Dansanéu
Brida, de Ester Guntin

Danza de caballitos

El segundo fin de semana de danza se abrió con la presentación del proceso de creación Brida de Ester Guntín, que se estrenará oficialmente en dos semanas en el Festival Ésdansa, festival de danza de raíz tradicional de Les Presses (cerca de Olot) y que llegará también, en versión ampliada, al Mercat de les Flors a mediados de marzo del año próximo. Se trata de un encuentro entre la danza contemporánea y la danza de “cavallets” (caballitos) típica en las fiestas mayores de Catalunya, València y Balears. Premio Delfí Colomé, en colaboración también con la Fira Mediterrània de Manresa, responde perfectamente a su objetivo: actualizar la tradición, reinventarla, porque al fin es desde lo contemporáneo que se fijará en un futuro lo tradicional de un pueblo y su manera de celebrarlo. Con un valor añadido: la reivindicación que hace de la disciplina como vía del sometimiento de los cuerpos, que en el ámbito de la danza explica muy bien la relación entre el esfuerzo y el ánimo.

También en la línea del control del cuerpo, Mabel Olea presentaba el solo Cut One’s Teeth, título que viene a significar aprender algo de cero hasta dominarlo. Se trata del cuerpo de la bailarina, claro, en permanente transformación, hasta identificarse con la ideación de cuerpo femenino que el ballet clásico ha consolidado históricamente. La repetición, el virtuosismo, nuevamente el esfuerzo y el trabajo continuado facilitarán ese cambio, cual diamante que se pule con el tiempo y la presión suficiente. La interpretación resulta magnífica, por cuanto obliga a la creadora y performer leridana al desarrollo de distintas posiciones en aquella creación, desde un cuerpo con cierta displicencia hasta la perfección del saludo final. Todo ello en un dispositivo escénico lleno de luces y brillante. Aunque se echa de menos alguna capa más de significado en la construcción de la pieza: quizás profundizar en aspectos más emocionales de ese cambio radical al que se somete.

peque NO de La Venidera por Rut Solé Dansanéu
Irene Tena, en No, de La Venidera

La Venidera dice NO

La premiada compañía La Venidera cerraba el certamen con su exitoso No, un canto a la libertad, a seguir los propios impulsos, a transitar la necesidad del deseo. La pieza se puede leer en varios sentidos: uno de ellos es el de dos personas que se buscan y que luchan por seguir sus impulsos. Hay una expresividad mayúscula en estos dos intérpretes catalanes, que han encauzado en la danza española su capacidad para transmitir todo ese complejo estado anímico. Se mueven con elegancia, academicismo y virtuosismo. Su taconeo es impulsivo y dibujan un dúo esencial: imbricado en la tradición más ortodoxa.

Pero hay un segundo nivel de significado todavía más incisivo y que Irene Tena y Albert Hernández explican muy bien. El de dos jóvenes artistas, hasta hace poco miembros del Ballet Nacional de España, necesitados de poder expresar desde la contemporaneidad su excelencia. Por eso, en la pieza, hacen aparecer la música electrónica en directo de la mano de Derek van Bulcke, se revuelcan por el suelo, montan una escenografía compleja de elementos impuros como la tierra o los martillos con los que también generan su ritmo. Como para significar que la tradición en la que se han formado, de la que son deudores, debe ser completada con una lectura actual, moderna, embriagada de realidad. Es un deseo más fuerte, más complejo que la simple lógica de amor romántico en la que se instaló la edad de oro del ballet tradicional.

Una pieza que vuelve a llevar la mejor danza a Esterri d’Aneu y su comarca, un entorno que no tiene ni un solo espacio teatral, como recordaba Ferran Rella, presidente del Consell Cultural de les Valls d’Àneu, entidad organizadora. La despedida fue reivindicativa: resulta imprescindible reforzar Dansàneu como el gran referente de las artes escénicas, la danza y la música de los veranos del Pirineo catalán.